La importancia Histórica y Ecológica del Jardín Botánico de la Ciudad de Santa Cruz de la Sierra Por: Asociación Cruceña de Biólogos

Introducción
El Jardín Botánico Municipal “Hortus Amazonicus Tropicalis Boliviensis” fue creado en 1965 en el sector oeste de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, en las riberas del río Piraí, tuvo como impulsor y fundador al gran científico cruceño Prof. Noel Kempff Mercado. En sus inicios fue un lugar de esparcimiento y estudio, siendo uno de los paseos más concurridos de la ciudad, en esa época contaba con una superficie original de 14 hectáreas. Poseía cerca de 400 especies forestales nativas de la región y alrededor de 1.500 especies de la flora tropical del país; también tenía un vivero con más de 20.000 plantas ornamentales, un orquidiario y un invernadero de plantas acuáticas (El Mundo, 1983). Este antiguo Jardín Botánico, del cual provenían los árboles que adornaron nuestras plazas y avenidas, fue destruido en 1983 por el desborde catastrófico del Río Piraí. Ante este lamentable hecho, el Prof. Kempff de inmediato se empeñó en la creación de un nuevo Jardín Botánico, con un mayor tamaño y sobre todo pensando en un lugar en donde se realicen estudios científicos de nuestra flora.

El actual Jardín Botánico está ubicado a 12 Km al este de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (zona de Guapilo), en sus inicios (1984) contó originalmente con 186 hectáreas; de las cuales 148 fueron donadas por la Empresa Agroindustrial Guapilo, las 24 hectáreas que dan acceso a la Carretera a Cotoca fueron donadas por un grupo de empresarios y las 14 hectáreas restantes fueron adquiridas por el Gobierno Municipal de Santa Cruz de la Sierra con el apoyo de la Corporación Regional de Desarrollo (El Deber 1984). La última adquisición de terreno se dio por expropiación el año 2006 a 2008 donde el Gobierno Municipal paga a los Sres. Hugo Sosa, Antonio Chávez y Susana Zalles por la incorporación de 30.6 hectáreas adicionales alcanzando en la actualidad la superficie de 216 hectáreas.

El Jardín Botánico Municipal (miembro de la Sociedad Internacional de Jardines Botánicos de Sudamérica y el Caribe), nace con el propósito exclusivo de conservar y estudiar la flora nativa del Departamento de Santa Cruz, comprende un área de convergencia entre los bosques semideciduos y bosques chaqueños con una clara presencia de especies representativas ambas regiones, convirtiéndolo en un lugar ideal para la conservación y la investigación de los antiguos bosques cruceños que han desaparecido por el crecimiento del Área Metropolitana de Santa Cruz, de esta manera el Jardín Botánico se constituye en un legado histórico que el Prof. Kempff dejó a las futuras generaciones cruceñas.

Este breve documento técnico analiza la importancia ecológica-ambiental y cultural de esta área protegida municipal como lo es el Jardín Botánico, colindante a la ciudad de Santa Cruz, ante la posible amenaza del traslado y construcción de un zoológico de fauna silvestre (y posiblemente exótica) que podría ocasionar serios impactos y/o alteraciones a la delicada cobertura vegetal como a las interacciones de la fauna nativa, además de que este emprendimiento ignora todos los servicios ambientales que brinda este gran pulmón verde a la ciudad.

Fig l. Detalle del Jardín Botánico, nótese las urbanizaciones y campos de cultivos que lo rodean.
De esta manera, utilizando como base todos los trabajos de investigación realizados dentro del Jardín Botánico de Santa Cruz (artículos, tesis, datos no publicados, comunicaciones personales) se recopilan datos sobre la flora, fauna, ecología de bosques, ambientes acuáticos; redactando este documento que anticipa en escenarios a futuro los daños que se pudiera causar a un área tan sensible y ecológicamente invaluable como lo es el Jardín Botánico.

Estudios Realizados dentro del Jardín Botánico de Santa Cruz de la Sierra

1) Bosques y Vegetación
El Jardín Botánico de Santa Cruz protege una pequeña parte de uno de los bosques secos mejor conocidos de Santa Cruz, esto debido a los largos esfuerzos del Prof. Noel Kempff Mercado y de Adolfo Moreno, además del emprendimiento de Michael Nee del Jardín Botánico de New York (Nee y Coimbra, 1991) y estudiantes de la Universidad Autónoma “Gabriel René Moreno”. Dentro del Jardín se registraron en base al estudio multidisciplinario (RAP) del año 1993, numerosas especies que no se conocían en la zona (o aún en Bolivia); un ejemplo es la Parabignonia chodatti nunca antes conocida en el país, siendo la tercera liana más común (7 individuos >2.5cm dbh en 0.1 ha) dentro del Jardín Botánico. Otro ejemplo significativo es Perianthomega vellozoi , que fue recientemente colectado por primera vez en Bolivia, siendo también una de las especies de lianas más comunes (3 individuos / 0.1 ha). Un individuo del género Haplolophium (a ser descrito como H. nunezii¿) representa un género nuevo para Bolivia. La especie Solanum tumescens ha sido previamente colectada y descrita en los bosques del Jardín Botánico.

Entre los principales argumentos que brindan (Gentry y Parker et al., 1993) para la conservación de esta área radican en que esta pequeña reserva es el único ejemplo de protección de los bosques secos de tierras bajas al este del escudo precámbrico brasileño, en una zona que está siendo rápidamente arrasada por la agricultura debido al crecimiento de la ciudad de Santa Cruz. La proximidad de esta reserva a la ciudad de Santa Cruz la vuelve una excelente base para la investigación biológica, aunque se sospecha que el jardín botánico no es utilizado del todo. La presencia de bosques estacionalmente secos diversos y del bosque chaqueño ratifica su importancia como área de descanso y vida de muchas especies de animales.
También se cuenta con una comunicación personal de Gonzalo Navarro conocido biogeógrafo y geobotánico con muchos años de investigación en Bolivia; sosteniendo los siguientes argumentos para la conservación de esta área protegida:
– El Jardín Botánico es el último testigo remanente bien conservado de los bosques chiquitanos de la llanura aluvio-eólica de Santa Cruz (unidad geo-biológica diferente al escudo precámbrico). Si se pierde este ecosistema, las generaciones futuras nunca tendrán oportunidad de conocer y estudiar cómo era la vegetación potencial original de esta región.
– El Jardín asimismo incluye (en contacto con los anteriores) manchas bien conservadas de los bosques chaqueños bajos sobre suelos mal drenados de transición a la Chiquitanía. Estos bosques han sido extensivamente eliminados en toda la región al este de Santa Cruz con el avance de los cultivos agroindustriales.
– En función de lo anterior, los dos tipos de bosques preservados en el Jardín tienen un excepcional valor científico (como testigo ecológico y biogeográfico) y un altísimo valor para la educación ambiental, dada su facilidad de acceso y proximidad a Santa Cruz. Su destrucción constituiría un atentado ecológico denunciable a nivel nacional e internacional (G. Navarro, com. pers., 2015)

2) Fauna
Existe valiosa información en relación a la avifauna de los bosques del Jardín Botánico; por ejemplo, el reconocido ornitólogo T. Parker registra 110 especies para esta zona; sostiene además que este grupo faunístico dentro del Jardín Botánico es muy parecido a la avifauna chiquitana del Valle de Tucavaca (Parker el al., 1993). Otro aporte significativo es el realizado por Flores (2001) quien compara la riqueza de especies de la avifauna del bosque semideciduo chiquitano de la zona de Las Trancas (115 especies), encontrando una riqueza muy similar en los bosques del Jardín Botánico.
Otras especies chaqueñas tales como Myrmorchilus strigilatus (Formicariidae) e Inezia inornata (Tyrannidae), pueden llegar a los limites norestes de sus rangos reproductivos en el área del Jardín Botánico.
Algo muy importante que resaltar es que el Jardín Botánico de Santa cruz es un área de reposo para varias especies de aves migrantes Neárticas (Norteamérica) se observó dentro de la reserva la presencia del “cuco de pico amarillo” (Coccyzus americanus) y de los atrapamoscas (Empidonax alnorum). Las tijeretas o “fríos” (Tyrannus tyrannus) fueron numerosos en el área a finales de octubre de 1991 pero ninguno fue encontrado en marzo de 1992. La presencia, abundancia y comportamiento estacional de éstas y otras especies migrantes tiene que convertirse en un punto de interés muy fuerte para la investigación de los estudiantes locales y para los ornitólogos. Éstas y otras observaciones sugieren que para las aves el bosque chaqueño de suelos mal drenados dentro del Jardín Botánico de Santa Cruz de la Sierra se considere un área natural de gran interés para la conservación.

En el caso de los mamíferos se tienen registros de poblaciones saludables de tres especies de primates en la reserva: Callicebus donacophilus, Callithrix argentata y Cebus apella en orden de abundancia decreciente. Las poblaciones de Callicebus son sorprendentemente grandes y al menos cinco grupos familiares fueron registrados con una densidad aproximada de entre (3-4 monos) cada 8 hectáreas. Otra especie de primate Callithrix argentata con una abundancia mucho menor pero de alto valor en lo que a calidad de bosque respecta, fue registrada en los bosques más altos del Jardín Botánico. Poco es conocido sobre la ecología y el comportamiento de las poblaciones bolivianas de estas especies, y los cambios estacionales en su comportamiento alimenticio pueden ser de mucho interés para el estudio de los primatologos (Emmons et al., 1993).

El estudio de los primates dentro del Jardín Botánico se vio reforzado gracias al trabajo del equipo de Pyritz (2010) en donde analizaban la influencia de los bosques tropicales semideciduos aislados de Bolivia en las poblaciones de Callithrix melanura, Cebus libidinosus, Aotus azarae, Callicebus donacophilus, Alouatta caraya comprobando que los bosques del Jardín Botánico presentan una alto grado de conservación pues albergan grandes grupos familiares de estas especies (Pyritz et al., 2010). Otros mamíferos registrados en el jardín botánico son: el perezoso común de tres dedos (Bradypus variegatus), el jochi colorado (Dasyprocta punctata), pequeños ciervos (Mazama gouazoubira) y la presencia de pequeños félidos silvestres (Felis sp.), marsupiales (Didelphis marmosops), roedores sigmodontinos (Oligoryzomys sp.).

3) Ecosistemas acuáticos
La zona del Jardín Botánico cuenta con un cuerpo de agua remanente de los antiguos cauces del Río Piraí. El riachuelo Guapilo ha sido estudiado el año 2005 por un equipo de investigación del Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado; el trabajo citó la
presencia de varias especies acuáticas como miembros de la famiia Characidae, Rivulidae, Loricaridae y entre las principales conclusiones destacan el buen estado de conservación de este cuerpo de agua. Históricamente la migración de grandes ríos han dejado vestigios que hoy constituyen antiguos abanicos aluviales formados por paleocauces cuyos ritmos hidrológicos van desde aquellos que pueden ser simples canales semisuperficiales ya sin capacidad de transporte hasta cauces que se mantienen funcionando y manteniendo una biota acuática de alto valor relicto. El riachuelo Guapilo, es un ejemplo de este tipo de medios. La presencia en el mismo de peces anuales (Familia Rivulidae) y de otros con rasgos históricos importantes (e.g. Bujurquina) le asignan a dicho riachuelo un valor de conservación a considerar (Farell, 2005).

CONCLUSIONES
Con base a lo expuesto anteriormente se concluye lo siguiente:
1) La posible idea de realizar un emprendimiento tan grande como un Zoológico dentro de los predios del Jardín Botánico, afectaría el estado de conservación actual de los bosques presentes, tales ecosistemas que se consideran los últimos remanentes de la vegetación original de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y que tienen un significativo valor por sus características únicas expuestas anteriormente.
2) En un sentido ecológico general los impactos directos e indirectos generados por la presencia de una zona -perturbada- de gran tamaño dentro del jardín botánico afectara irreversiblemente la ecología de la biota presente, como también las relaciones tróficas de la fauna nativa existente.
3) En el caso de las aves, la presencia de áreas intervenidas (presencia de jaulas, gente, ruido) alteraría totalmente los hábitos no solo de las aves oriundas del lugar, si no que afectaría a las especies migrantes Neárticas que utilizan el Jardín Botánico como una zona de descanso y alimentación, afectando su proceso migratorio.
4) En el caso de los mamíferos, se verían afectadas especies altamente sensibles como lo son los primates del género Callicebus, Callithrix, Cebus los cuales se mueven en
grupos familiares por toda el área del Jardín. Un emprendimiento tan grande como es la construcción “posible” de un zoológico, destruiría la cobertura boscosa por la que se desplazan restringiendo sus áreas de acción, además que la comida brinda a los animales del zoológico, los atraerían propiciando procesos de domesticamiento y alteración de su comportamiento no solo a los primates si no a los otros mamíferos libres de la zona.
5) En el caso de la posibilidad de insertar fauna exótica (jirafas, elefantes, cebras) dentro los predios del Jardín Botánico, alertamos ante la inminente posibilidad de zoonosis múltiples entre los animales del zoológico y los animales silvestres del Jardín Botánico, propiciando una total desaparición y perdida de la fauna nativa del lugar.
6) No se tiene un estudio de la carga ecológica (impacto en el suelo) que animales exóticos podrían causar a un área tan frágil y bien conservada como lo es el Jardín Botanico; Esto se agrava aún con la presencia de bosques de alta sensibilidad como lo son los bosques edafohigrófilos chaqueños, que se verían afectados como también el drenaje natural del área, por las construcciones y la presión de carga de los visitantes.
7) Tomando en cuenta que el riachuelo Guapilo atraviesa al Jardín Botánico, la idea de una construcción de alto impacto como sería un zoológico ocasionaría, la alteración de su cauce natural como también ciclos paulatinos de contaminación antrópica y desaparición de la ictiofauna.
8) No se tiene un estudio de la carga turística que los visitantes ocasionarían dentro del jardín botánico, además que hay que tomar en cuenta las visitas que se realizan al zoológico diariamente y la proyección a futuro.
9) Al ser el Jardín Botánico una isla que se ha conservado a pesar de la presión de grandes zonas de expansión agrícola y urbanística continuas al área, el posible traslado y construcción de un zoológico propiciaría efectos de borde y fragmentación de los bosques presentes.
10) Al realizar alteraciones en los bosques del JB para efectuar la construcción de un zoológico, cada una de las etapas sucesionales de la vegetación se verían afectadas y se perderían especies sensibles y únicas como el Perianthomega vellozoi y Parabignonia chodatti que al ser bejucos dependen de las interacciones con árboles hospedantes.
11) El efecto de la presión humana por la construcción de los predios de un zoológico dentro del Jardín Botánico puede ocasionar la aparición del “Síndrome de Bosques Vacíos” generando impactos directos e indirectos que harían desaparecer toda la fauna presente dentro de esta área protegida.
12) Finalmente dentro de la importancia de nuestro Jardín Botánico, se tiene que valorar el beneficio para nosotros, sus habitantes, en términos de mejoramiento de la calidad de vida, opciones de recreación, educación, (visitas de alumnos de colegio y/o universidades) esparcimiento y salud de las pocas zonas naturalmente verdes de nuestra ciudad.