Sin bosques no hay agua

En la siguiente foto: Barcos quedaron varados en la playa Teffe en el Amazonas durante el registro seca que afectó a la región en 2010. Este año São Paulo ha estado sintiendo los efectos de la deforestación en los grifos. No hay lluvia varias ciudades se quedaron sin agua. (© Rodrigo ballena / Greenpeace)

10805558_10152452103482543_6210918065260084060_n

Estudio refuerza la relación de la deforestación en el Amazonas con episodios de sequía en el país y los puntos como una solución para detener la deforestación ayer y replantar los bosques.

En los últimos cuatro meses, el investigador Antonio Donato Nobre, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), analizó 200 trabajos científicos publicados recientemente bajo fianza de la selva amazónica y el servicio de la regulación del clima del planeta. La conclusión del análisis fue lanzado el jueves pasado y, según el punto del experto que estamos no hay más justo detenemos la deforestación – una tarea en la que ya estamos tarde. Si queremos tener alguna posibilidad de escapar de la desertificación será necesario replantar bosques.

El informe, “El futuro del clima de la Amazonia”, fue encargado por la Articulación Regional Amazónica (ARA), un grupo que reúne a las organizaciones de la sociedad civil de nueve países que comparten el bioma. Según Noble, en los últimos años parecía pasar Brasil inmune la destrucción de la Mata Atlántica, que tenía el 90% de su extensión diezmada porque Amazon llegó la compensación de los servicios de los bosques perdidos. Pero en los últimos 40 años, con la intensificación de la degradación y la deforestación en la región, el bosque está perdiendo su capacidad de capturar y el transporte de humedad hacia el resto del país y ya se están sintiendo las consecuencias.

zoom
Activistas de Greenpeace, celebrada en São Paulo a la acción advierten de la escasez de agua. (© Greenpeace)
“La deforestación sin límites encontrados en el tiempo a un juez que cuenta los árboles, no olvidar y no perdonar”, dijo el investigador en una entrevista con el diario Valor Economico. En su estudio el experto, quien también es investigador senior en el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (INPA), establece que los árboles amazónicos yacían cerca de 20 mil millones de toneladas de agua por día a la atmósfera. Y es esta agua que es traída al continente sur por las corrientes de aire, y se convierte en lluvia.

Con el avance de la deforestación esta capacidad está seriamente comprometida y sus efectos ya se puede sentir, por ejemplo, la falta de lluvia que llega a las regiones Centro-Oeste y Sudeste de Brasil. Sin la región de selva amazónica que va desde Cuiaba a Buenos Aires, al sur, y St. Paul a los Andes, que produce el 70% del PIB de América del Sur sería igual a sus contrapartes de latitud. Si trazamos una línea en el mapa del mundo, de Brasilia, encontrar cuatro grandes desiertos del mundo: el desierto de Atacama, el desierto de Kalahari de Namibia y Australia. Esto se debe a que las exportaciones forestales del Amazonas “ríos de aire” que el vapor de agua de transporte a las lluvias abundantes que irrigan regiones distantes

“Estamos perdiendo un servicio que era gratuito, que trajo consuelo, que proporciona el agua dulce y la estabilidad del clima”, dice el científico. Según Noble, la situación no cambia radicalmente y ahora se está acercando a un punto de no volver, donde siguen una reacción en cadena imparable que afectará no sólo Brasil, sino a todo el planeta.

Descargar el documento: Futuro Climático de la Amazanía